Quinto datado: La ira del dragón // Segunda Parte: Pesadilla (2)

| |

Anterior


- ¡Vamos! dadnos todo lo que tengáis rápido, si apreciáis vuestra vida. De lo contrario, mis veinte hombres y yo os mataremos antes de que podáis hacer nada- Dejó bien claro el líder una vez más.

- Eso.- Dejaron aún más claro los de la banda riendo y demostraron definitivamente su falta de personalidad.

- Vaya. Mirad eso, son más tontos que yo.- Dijo sonriente Luitán, orgulloso de sí mismo.

- Pero, ¿qué dices? especie de mono azul.- Insultó enfadado el líder, las palabras del necromeriano le habían herido profundamente.

- ¿Qué me ha llamado?- La expresión facial del ladrón se volvió más fría y se notaba cómo la ira se iba apoderando de su ser, no le gustaba nada que se metieran con él por su raza, y menos ahora que se había aceptado completamente tal como era.

- ¿Qué pasa? ¿No apreciáis vuestra vida?- Preguntó haciendo caso omiso a la actitud del joven al que había ofendido.- Bien, en ese caso… moriréis.- Sacó una cimitarra de su cinturón y dirigió su punta hacia Luitán, haciéndole ver que sería el primer objetivo, e hizo unos movimientos con la espada para intimidar más.- Morirás monito. Chicos desenvainad vuestras espadas también.

- Eso.- Todos los hombres sacaron sus cimitarras y se colocaron en pose de batalla dispuestos a asesinar a sus adversarios sin lamentarse.

El ambiente estaba muy tenso, como era de esperar antes de una batalla, pero por otra parte los atacados no tenían ningún miedo, más bien estaban un poco decepcionados con sus atacantes. Después de haber superado varios retos que se les habían presentado esperaban algo más del continente del sur, famoso por su crueldad y dificultad. Aún así, sabían que ninguna lucha era para tomársela a risa, y el necromeriano estaba bastante motivado.

- Lamentarás haberme llamado mono.- Echó una pierna para atrás y se colocó medio agachado a la vez que desenfundaba sus armas y mantenía los brazos flexionados, agarrando con firmeza las dagas que apuntaban cada una en una dirección.

- Me parece que se han equivocado de turistas.- Se burló Clouguel con un tono más arrogante de lo habitual, pero seguro de que tenía motivos. Sacó su zamba y la agarró con una mano dirigiendo su filo hacia sus rivales, manteniéndose en una posición rígida con las dos piernas juntas.

- Pero… ¿cómo puede… levantar eso… con una mano? - Se sorprendió el líder al ver la fuerza del mercenario, aunque era bastante común que a sus adversarios les ocurriera eso.

- E…Eso…- Se sorprendió la banda también.

- Será divertido. Y no viene mal atrapar a un puñado de malhechores.- Dijo Deine después de colocar a la princesa y al dragón tras una roca donde estuvieran a salvo y no pudieran ser cogidos como rehenes. El general se puso en una posición más forzada con la pierna derecha delante y la izquierda colocada tras ella, lateralizándose manteniéndose firme y llevando la espada agarrada con las dos manos en el costado, apuntando hacia arriba.

Los bandidos iban perdiendo su autoestima inicial poco a poco, de entrada se habían pensado que eran unos forasteros dañados por el desierto y que llevaban a varios compañeros heridos, pero se estaban dando cuenta de lo equivocados que estaban.

- Vaya, no me gusta que la gente se ponga en mi camino, es algo que aprendí de los míos.- Airine mostró el símbolo de los asesinos de dragones con orgullo, haciendo que los bandidos se arrepintieran aun más, y después sacó su lanza haciéndola girar. Para la batalla se colocó medio agachada hacia adelante, preparada para saltar en cualquier momento, y tras dar muchas vueltas con su arma, se la dejo en la espalda agarrándola con la mano izquierda, dejando que asomara junto a su cuello la punta que mantenía entre los dedos, dirigida amenazadoramente hacia sus oponentes.

- ¡Alto!- Areis se puso muy seria.- Dejádmelos a mí.

- Pero, ¿qué dices?- Se quejaron todos decepcionados y bajando la guardia.

- No seas egoísta.- Espetó Luitán, que era el que más ganas tenía de vencer a esos desgraciados.

- ¿Egoísta?-Preguntó la chica muy ofendida.- Hasta ahora sólo me he sentido como un estorbo, no he hecho nada importante para ayudar al grupo. Clouguel dirigió la batalla del fuerte porque quiso, y sin él no habríamos ganado. Romneo, aunque a algunos os cueste admitirlo, es el que nos guía a todos, nos mantiene unidos, y ha salvado la vida de la princesa varias veces, por no mencionar el combate contra Franzual en el que podía haber muerto por nosotros. La velocidad de Luitán nos ha ayudado mucho, además tuvo que luchar contra su propio hermano para que le devolviera el barco volador que nos ha traído hacia aquí. Vonner es la portadora principal de la materia blanca, por mucho que yo tenga la mitad ahora, y es por la que se inició todo, sin contar con que sin ella en la cueva de Ectrania no habríamos sobrevivido y resucitó a muchos muertos en la batalla del fuerte. Deine hizo lo que pudo por proteger la materia y encima no para de proteger a la princesa por encima de todo. Por último, Airine luchó muy bien en el torneo, aunque no ganó porque le tocó un rival muy fuerte, en el fuerte llamó a los dragones azules que nos dieron la victoria y cuando no está Romneo es la que tiene más información del mundo que todos desconocemos en su mayoría. Pero yo… yo no he ayudado en nada, y no quiero viajar sólo para ser un estorbo. ¡Quiero luchar!

La actitud de Areis había dejado a todos boquiabiertos, nadie pensaba que ella fuera un estorbo, ni mucho menos, aunque siempre habían dado por hecho que prefería mantenerse al margen de los combates debido a su carácter. Pese a todo comprendían completamente que se sintiera así, se miraron un momento unos a otros y asintieron aceptado lo que la chica quería. Se quitaron de en medio, colocándose tras ella mientras guardaban sus armas, y la dejaron sola ante los bandidos que ya estaba preparado para luchar, además habían renovado su confianza al ver que sólo tenían un contrincante, que además no tenía aspecto muy fiero. Areis avanzó lentamente mientras cubría sus puños con los guantes, y se colocó con la pierna derecha rígida hacia delante y la de atrás flexionada hacia el exterior de su cuerpo, con un puño señalaba hacia sus adversarios y el otro lo mantenía junto a la cara. Los bandidos se mantuvieron expectantes, esperando a que la chica sacara “sus armas”, al menos eso esperaban que ocurriera.

- ¿A qué esperáis? ¡Venid!- Ordenó la doncella mientras hacia el gesto de que fueran hacia ella con la mano que les apuntaba. Pero lo único que obtuvo fue una carcajada cuando se dieron cuenta de que su rival era una simple mujer desarmada y decidieron ir en grupos de tres al ataque, pero no creía que fueran a hacer falta tantos grupos antes de que la joven cayera.

- Cuando os de la orden ataca el primer grupo.- Dirigió el líder observando la situación.- ¡Ahora!

Los tres primeros fueron corriendo hacia ella alzando sus cimitarras y gritando. Cuando llegaron la rodearon, impidiendo aparentemente cualquier posibilidad de evitar los golpes o el enfrentamiento. El primero en atacarla tuvo el honor de recibir una patada con la pierna que se mantenía rígida, golpeándole justo en la mano con la que sostenía la espada. Aprovechando el impulso de la patada, dio una vuelta hacia atrás en el aire y cuando estaba en mitad del giro le dio una patada en la cara al que estaba desarmado, cayendo con las piernas abiertas al terminar la pirueta y una vez asentada en el suelo, comenzó a girar golpeándole en las piernas a los dos que la rodeaban haciéndoles caer. Se levantó sin usar las manos y saltó con fuerza agarrándose los tobillos por atrás para caer de rodillas en la barriga de uno de los dos a los que había tumbado, el pobre no pudo evitar que la comida volviera por donde había entrado debido a la potencia del golpe. Desde ahí hizo una voltereta hacia atrás y golpeó con la cabeza al otro que intentaba levantarse dejando a esos dos inconscientes.

Se puso de pie con normalidad, volviendo a tomar su posición de ataque para iniciar una combinación desde el principio.

- Es… impresionante… - Comentó Luitán observando todos esos movimientos tan increíbles. Era imposible ver claramente todas las acciones que la chica estaba llevando a cabo, pero aún así era algo digno de ver.- Cómo puede luchar así.

- Sí. Además… ¡MIRA CÓMO SE MUEVEN!- Gritó Clouguel señalando hacia el pecho de la chica, esa imagen había nublado completamente su mente, siendo incapaz de hacer caso a cualquier otra cosa.

- ¡No hables así de la señorita Areis!- Gritó Deine furioso ante el comentario del mercenario antes de darle un golpe con el mango de su espada en la nuca.

La chica no escuchaba nada, estaba demasiado concentrada en su combate. Para terminar con el último que la atacaba, al que había desarmado, cogió carrerilla hacia él y saltó golpeándole con las rodillas en la cara, pero antes de que cayera al suelo, le agarró de la cabeza y le lanzó, aprovechando ese impulso de carrera, contra el siguiente grupo que se disponía a atacar. El impacto fue terrible y dejó inconscientes a los cuatro de un golpe.

La motivación y los ánimos de los bandidos habían caído en picado, claramente estaban todos vivos todavía, pero eso no era consuelo frente a una inminente derrota si seguían con esa estrategia.

- ¿Cómo es posible que esa chica…? ¡Arg! ¡Vamos! vosotros diez, ¡atacadla!- Ordenó el líder señalando a diez hombres al azar de diversos grupos que ponían cara de estar deseando que no les tocara en ese momento.

Los diez de la banda fueron a por ella, al principio un poco acobardados pero después se animaron y corrieron, dispuestos a darlo todo, sabían que si alguien ganara saldría muy beneficiado dentro de la banda. De los dos primeros se defendió golpeándoles con la puntera del pie en la cara, llegando de un salto, y de paso impulsándose para darle un codazo en las narices a un tercer hombre dejando a los tres en el suelo de un sólo golpe a cada uno. Los otros siete se pararon y replantearon la forma en la que llevarían a cabo el ataque.

- Ahora vais a probar otro estilo de lucha.- Agachó el tronco, y puso las piernas y los brazos en continuo movimiento hacia los lados como si estuviera realizando una especie de baile.- Mirad mi capoeira.

Saltó dando una vuelta de campana y golpeó con las dos piernas a la vez a un bandido en el cuello, y al caer esquivó las espadas de otros dos pasando entre ambas sin ser dañada. Según caía, apoyó todo su cuerpo en una mano y golpeó a dos de la banda con las piernas, a uno en el pecho hundiéndoselo y dejándole sin respiración, y al otro en la espalda haciéndole caer al suelo. Cuando éste estaba a punto de levantarse dejó caer su cuerpo sobre él y le golpeó con el pucho en la nuca dejándole inconsciente.

Quedaban tres de los miembros de este grupo, dos se dispusieron a atacarla fieramente, dejando a uno en la retaguardia, mientras ella esquivaba los golpes manteniendo el ritmo de su baile y haciendo que poco a poco sus rivales cayeran en ese ritmo. En el instante en que captó que el ritmo se había sincronizado, agarró a ambos por las muñecas, les desarmó y, sin soltar las muñecas, saltó por encima de los brazos haciéndoles girar sobre sí mismos. Además consiguió cuadrar el movimiento lo suficiente para que uno de ellos golpeara con fuerza la cabeza del tercer compañero antes de caer de espaldas al suelo. El tercero quedó inconsciente y los otros dos tenían el brazo destrozado. La chica volvió a ponerse de pié y observó en el bando contrario cómo los cuatro que quedaban, más el líder, se ponían a la defensiva.

- Chicos yo me encargo del líder, vosotros encargaos de los otros cuatro de la banda.- Ya había luchado bastante y no quería que los demás se quedaran mirando.

- Eso está hecho.- Luitán sacó sus dagas con ansia y fue con su gran velocidad hasta detrás de uno de la banda sin que pudieran detectarle. Inspirado por el espectáculo de su compañera, que había calado en él profundamente, le golpeó repetidas veces con un puño en la columna destrozándole la espalda hasta que quedó inconsciente por el dolor.- Yo ya termino.

- Eso no vale, has empezado antes que los demás. Está bien amigo, procuraré no matarte.- Clouguel avanzó con el arma en el hombro, y antes de llegar a su enemigo, giró la zamba golpeándole con el lateral de la misma, lanzándole así contra el suelo no sólo dejándole inconsciente, sino que el impacto había sido tal que se encontraba en el suelo convulsionando y escupiendo espuma por la boca.- Yo también he terminado.- El mercenario dirigió una mirada de pesadumbre hacia su rival.- Aunque creo que me he pasado un poco.

- ¿Pero qué hacéis inútiles?- Preguntó preocupado el líder al ver la paliza que les estaban dando.

- ¡Oye!- Sonó la voz de Areis que se dirigía corriendo hacia el líder.- Tu rival soy yo.- La chica pegó una patada en la cabeza al líder haciendo que su turbante y el pañuelo con el que cubría su rostro salieran volando dejándole completamente al descubierto.

- ¿Qué?- Se sorprendió Airine al observar una cabeza de lagarto asomando por encima del cuello del líder de los Escorpiones.- Cuidado Areis, es un reptiliano… no será muy fuerte pero su piel es terriblemente dura.- Tras prevenir esto a Areis, debido a su preocupación, la chica saltó elevándose hasta las nubes, con la potencia que le caracterizaba, y desde ahí cayó en picado golpeando con el palo de la lanza a un miembro de la banda en las piernas quebrándoselas por completo.

Deine avanzó lentamente, haciendo que su oponente retrocediera hasta sus límites, el bandido temía por su vida, viendo cómo la enorme espada ancha de un general con apariencia de ser muy experimentado en combate se acercaba a él, pero cuando llegó no fue un corte lo que recibió sino un puñetazo cubierto de una armadura muy pesada cuyo impacto le dejó atontado. Luego, para terminar, le dio con el lateral la espada haciéndole caer rendido al suelo.

- Listo, sólo queda usted señorita Areis.- Animó el general con una sonrisa en los labios.

Areis se concentró y golpeó múltiples veces al reptiliano en todo su cuerpo, pero el daño era reducido a la mitad, o incluso menos, por su resistencia y debido a su piel escamosa los nudillos de la chica estaban empezando a sangrar.

- Jajaja ¿Qué pasa chiquilla? Contra mí no pareces tan fuerte como contra mis siervos.- Se burlaba el líder de los bandidos sin moverse un milímetro, sabía que era imposible ganar, pero una retirada para él era una victoria. Areis, furiosa le agarró del cuello con todas sus fuerzas y le levantó.

- ¡Te vas a enterar!- Gritó la doncella una vez su paciencia se había acabado.

- Aaaaaaaah- Una leve voz, casi imperceptible, pero con un volumen que iba aumentando sonó por detrás de las rocas desviando la atención de todos hacia ahí.

- ¿Qué ha sido eso?- Preguntó Luitán preocupado ya que nunca había oído un sonido así. Parecía un monstruo, pero a la vez sonaba tan humano. De todas formas siendo el continente en el que se encontraban el del sur podría ser cualquier cosa.

- Por Sleipnir, que no sea un Sercpintum. - Rogó Clouguel aterrado al recordar la última vez que un sonido así les había interrumpido en un combate.

Pero la sorpresa fue aún mayor cuando el sonido paró. Por detrás de la roca en que les habían dejado se levantó un Romneo tambaleante y con los ojos cerrados, aparentemente normal. Pero por el leve hueco entre los párpados que dejaba se podía apreciar un brillo de color rojo. Nadie sabía qué hacer, simplemente parecía que estaba sonámbulo y lo primero en que pensaron fue en ponerle a salvo, antes de que alguno de los bandidos pudiera hacerle algo. De pronto el joven soltó un grito desgarrador que retumbo por todo el terreno, el sonido manifestaba una terrible angustia, sin duda el sonido más horrible que muchos de los presentes habían escuchado. Y a la vez que dejaba salir por su boca ese estruendo echaba los brazos para atrás rompiendo el vendaje que le había hecho Vonner en mil pedazos, sin llegar a tocarlos.

- Por todos los dioses. Es él… ha vuelto.- Decía Airine aterrorizada.- Es… el otro Romneo.

El mago se llevó las manos a la cabeza mientras se tambaleaba hacia los lados y hacia delante, completamente falto de equilibrio, gritando de sufrimiento de esa forma atronadora.

- Romneo… ¿estás bien?- Decía Clouguel acercándose a él con calma.

- ¡No lo hagas!- Gritó Airine desesperada, aunque inútilmente, pues lo único que consiguió fue captar la atención del mercenario sin que dejara de avanzar, quitándole importancia.

- ¡Uarg!- Romneo golpeó con los dos puños a Clouguel con un movimiento balanceado de todo su cuerpo, lanzándole por los aires con una increíble fuerza.

- Arg…- Cayó al suelo con un gran impacto. Miró hacia su compañero muy sorprendido mientras intentaba mantenerse consciente y no caer ante ese daño. Su cuerpo estaba sangrando por todas partes y notaba como si su cuerpo estuviera lleno de electricidad.- ¿De… dónde ha sacado tanta fuerza? y encima… se le ha curado el brazo que tenia inmóvil…

El dragón rojo siguió gritando. Avanzó corriendo, consiguiendo recuperar la estabilidad de su cuerpo, hasta el líder de los bandidos y al llegar hasta él, le agarró la cabeza, quitándoselo a la doncella de la manos, y le pegó un puñetazo con tal fuerza que pese a esa resistencia extrema pudo partirle el cráneo en dos. Una vez estaba destrozado, le arrancó la mitad haciendo chorrear sangre y llenando sus propias manos con de ella, además de salpicar a la chica que estaba junto a él. Después apretó con fuerza la mano reventando el trozo de cabeza que sujetaba dejando que los huesos destrozados y los sesos del pobre bandido se deslizaran lentamente por la palma.

- ¿Cómo demonios…?- Areis se quedó sorprendida y aterrorizada, ya que ella no había sido capaz siquiera de herir al reptiliano con todas sus fuerzas. En ese momento los el mago abrió los ojos, que estaban completamente rojos y los dirigió hacia ella mientras un hilo de sangre salpicada se deslizaba por su nariz. La chica saltó hacia atrás rápidamente.- ¡APARTAOS DE ÉL, NO LE IMPORTA EL BANDO AL QUE ATACAR! Mierda, no queríamos matar a nadie, pero a él no le importa.

Alrededor de Romneo brotaron unos rayos, un cinturón de fuego, unos picos de hielo y debajo del fuego una bola de agua, manteniendo un control absoluto que pocos magos eran capaces de alcanzar, incluso a los mejores dragones rojos les habría costado. Pero que se mantuvieron en ese orden poco tiempo. En unos segundos estaban completamente descontrolados y salieron volando en todas direcciones, haciendo que estuviera rodeado por un montón de magia inestable. Tras unos segundos volvió a avanzar a toda prisa, esta vez hacia Deine, que no tuvo tiempo de ponerse en guardia. Cuando estaba frente a él, le dio en la armadura con la punta de los dedos, atravesándola hasta el hombro derecho y manteniendo los dedos dentro de la herida movió la mano lanzando al general contra Luitán que fue derribado por la potencia del lanzamiento y el peso.

Al oír los ruidos, los miembros de los escorpiones que sólo estaban inconscientes, se levantaron preocupados, aunque no tuvieron un buen despertar. En cuanto alzaron sus cabezas el enloquecido dragón apareció frente a ellos y comenzó la matanza sin cuartel. Al primero de ellos le agarró la mandíbula con la mano derecha y se la arrancó de un tirón dejando que su “boca” se convirtiera en un montón de sangre y músculos desgarrados; murió unos instantes después por el dolor, pero el sonido que emitió antes de ello fue terrible, hubieran preferido que se tratara de un simple grito, en vez de eso. Una vez terminó con él, se dirigió en un instante hasta el segundo al que le introdujo la mano por la espalda y le arrancó la columna de un tirón sin compasión. Después, al tercero le destrozó por completo el cuello apretándoselo como si intentara estrangularle simplemente. A cinco más los destruyó de un plomazo con la mezcla del rayo y del fuego incrementado, dejando sólo un montón de ceniza roja.

Con tanto ruido, Vonner acabó por despertarse y al abrir los ojos vio esa matanza causada por Romneo y creyó estar en una de las pesadillas más horribles que había visto nunca. Pero evidentemente todo aquello era real.

- ¿Qué ha pasado aquí?- Se preguntó a si misma Vonner en voz alta.

- Vonner. Menos mal que te has despertado. Tenemos que despertar a Romneo como sea.- Informó Clouguel cojeando, acababa de levantarse hacía un segundo.

- Pero… ¿Qué le pasa?- Preguntó la princesa.

- Es como aquella vez- Decía Airine. Habían decidido que la posición en la que se encontraba Vonner, al ser la más alejada, era la más segura, así que se habían movido todos ahí, con mayor o menor dificultad, así que todos la escuchaban intrigados.- Es lo que os intentaba contar. Pero aquella vez sólo Jonta pudo hacer algo para pararle y le resultó muy complicado. De hecho, casi muere; la única herida de batalla que tiene, que yo sepa, se la hizo Romneo en este estado.

- ¿Qué?- Preguntaron todos sorprendidos, pues Jonta era uno de los seres más poderosos que habían visto nunca.

- Jonta se puso delante de Romneo y le dijo que se detuviera pero él… le atacó… le lanzó un rayo y casi le parte por la cintura… por suerte se salvó.

- No es posible…- Vonner miró el campo de batalla y vio que todos estaban muertos. Romneo iba hacia ellos gritando sin parar y no había parado hasta dejar una pila de cadáveres destrozados.

Una vez que los bandidos habían sido aniquilados, la mirada del dragón rojo se dirigió hacia sus compañeros.

- ¡Terremoto! - Gritó Romneo, y todos se apresuraron a saltar hacia una pequeña elevación de terreno al ver cómo la tierra comenzaba a temblar.

- Ya lo tengo.- Comentó Clouguel tras pensar un momento en lo que les había contado la asesina de dragones. Una vez pasó el terremoto se puso frente a su amigo.- Romneo despierta, deja esta matanza. Yo quería luchar contra ti pero no de esta manera. Soy tu amigo. ¡Vamos reacciona!

Romneo gritó nuevamente y golpeó en la cara Clouguel pero este no se defendió y recibió el golpe de lleno. El mercenario cayó al suelo soltando mucha sangre por la boca y miró a los demás tratando de que entendieran lo que acababa de ocurrir.

- Eso es. Le ha pegado más despacio que a los bandidos.- Comprendió Luitán al mirar a los ojos de Clouguel y se dejó caer frente a él manteniéndose en pie como podía.- Huyendo no le despertaremos. Vamos Romneo después de todo a lo que nos hemos enfrentado… no nos mates tu ahora.

Se repitió lo mismo que con el mercenario, pero ahora todos sabían lo que pasaba y bajaron a la vez rápidamente, aunque Deine necesitó algo de ayuda por las heridas. Observaron que efectivamente, el dragón rojo atacaba con menos fuerza a sus amigos.

- Vamos Romneo… tú nos has traído hasta aquí.- Decía el general antes de recibir el golpe que le dejó contra el suelo como a los demás.

- Intenta despertar Romneo. Sólo tú puedes controlar eso que tienes dentro, eres lo bastante fuerte.- Decía Areis antes de recibir una patada de su enloquecido amigo.

- Vamos, te conozco desde que eras un crío, aunque lo sigas siendo. Y tú no eres así.- Romneo golpeó con el codo en la cara de Airine después de que dijera eso.

- Romneo… por favor para… dijiste que teníamos que llevarnos bien no… pues no me falles ahora.- Le dijo Vonner, sin saber qué hacer, mirando al mago directamente a los ojos.

Romneo cargó el puño hacia atrás y se preparó para golpearla pero…

“Un momento” Sonó una voz en el interior de Romneo que estaba empezando a despertar. “Esa voz. Es ella… aunque esto sea sueño… o sea realidad… no permitiré que la hagas daño, nunca le haré daño. ¡DÉJALES EN PAZ A TODOS!”

El puño fue hacia la cara de la princesa pero se paró en seco frente a sus narices. El mago se alejó unos pasos, abrió los ojos y miró a su alrededor sin saber nada de lo que había pasado. Cuando vio la escena que el mismo había provocado, cayó al suelo completamente horrorizado aguantando las nauseas y las ganas de llorar.

3 comentarios:

Russianwhite dijo...

El mejor capítulo de leyendas que he leído hasta ahora.

Gore pawa, amistad, emoción, desafío, amor, fuerza, tristeza, impotencia. Genial itoko.

Ah, y tenía que decirlo. Romneo es Chopper en la forma bestia! xDDDD

Eärlindë dijo...

Mola, y estoy con Natalia en que el capitulo es genial, aunque ya te he dicho lo de que es gore ¬¬ hiciste bien en avisar o si no la matanza la hacía yo ¬¬ xDDD

Ahora en serio, a pesar de las partes gores me encanta, que como dice Natalia tiene de todo

Sidney dijo...

Simplemente... WOW
el capi ha estado genial, concuerdo, el mejor capi leído hasta ahora

Publicar un comentario

Envía tus preguntas sobre Leyendas de Intelon!

Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.